Diario

Rio de Janeiro parte 1

Hace poco escuche a Anthony Bourdain decir que quién en su sano juicio no iría a Rio si tuviera la oportunidad. Playas, samba, culto al cuerpo y un monumento digno de ser una de las 7 maravillas del mundo moderno invitan a cualquiera a visitar esta ciudad. 
Busque en varios blogs de viajes consejos y tips para visitar esta ciudad, honestamente unos han sido útiles y otros todo lo contrario, en fin, en los viajes siempre se aprenden cosas nuevas. 
A tu llegada a Rio … 
Toma un taxi. Afuera del aeropuerto los taxis son amarillos o hay taxis ejecutivos que puedes comprar el boleto adentro de la terminal (puedes pagar con dólares, euros o tarjetas). NO TOMES TAXIS que no estén autorizados. A puntos turísticos como Ipanema o Leblon el precio aproximado del viaje es de 40 a 50 usd. 
¿Cómo moverte por la ciudad? 
Uber, es la solución a tus problemas. Los taxistas suelen aprovecharse de los turistas no queriendo poner taxímetros sobre todo en rutas a lugares turísticos como el Cristo o el Pan de Azúcar. 
Si tomas un taxi de la calle al momento de subir exige que ponga el parquímetro y lleva cambio. 
¿Atracciones turísticas? 
Obviamente las playas de Copacabana e Ipanema. 
Algo curioso es que la gente no lleva toallas a la playa, por menos de 100 pesos mexicanos te dan una sombrilla, silla y un coco, es una delicia. Prepárate para que vendan de todo en la playa, desde bikinis hasta banderillas de camarón. 
Las mujeres en Río no tienen pena, muy felices usan tangas para tomar el sol, gorditas, flacas, viejitas, jóvenes, es muy normal. Yo obviamente traía mi trajecito de baño cubre celulitis porque no soy ninja y enseñar mi cuerpo en público de mas me quita la paz, si no tienes pena, aprovecha que nadie te va juzgar si tienes gorditos y piel de naranja. 
Ya fui a las playas de Ipanema y Leblon, mañana explorare Copacabana. 
Cristo Redentor/ Morro Corcovado 
Es un must en Río, una de las siete maravillas del mundo moderno. Una experiencia que te va a enriquecer de por vida, seas o no católico. La vista de la ciudad parece parte de un sueño, el cielo y el mar se encuentran dibujando un paisaje infinito. 
Te das cuenta de lo pequeño que es el mundo y tus problemas comparado con la inmensidad frente a tus ojos. 
Te recomiendo que aproveches antes de ir al Cristo que visites el barrio Bohemio de Santa Teresa. 
Me despido que mañana me tengo que despertar muy temprano y ya son las 3 a.m 
Daya Ruiz @lamodaya 

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